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La noche de los museos o algo así

Septiembre 10, 2008

Hace un par de sábados fue La Noche de los Museos, pero aquí la Noche de los Museos no es lo mismo que en Madrid. Ninguno es gratis ni la gente va borracha de madrugada a ver las exposiciones. La Noche de los Museos consiste simplemente en que abren hasta la 1 de la madrugada y los únicos que van un poco borrachos son los guías, porque les dan un cóctel a media tarde para animarles y para que se les pase antes el rato.

El sábado pasado no era La Noche de los Museos, pero por alguna razón había muchas celebraciones especiales e inauguraciones de varias exposiciones en galerías. Yo fui a una en Mitte, pero no he conseguido encontrar información sobre el artista en Internet. El problema es que se llama Jens Lehmann y hay un futbolista que se llama igual, o sea, que estamos perdidos.

Daban alcohol y comida gratis a todo el que pasara, no había que ser periodista ni nada, y esta vez sí la entrada también era gratis. Tú te ponías a ver los cuadros, se te acercaba una azafata que te ofrecía una bebida, tú pedías un vino blanco y hale, a mirar cuadros. Maravilloso. Por cierto, qué de homosexuales había, por amor de Dios.

La exposición no interesó mucho a mis amigos, y a pesar de que se rieron de mí cuando por la tarde pregunté si habría bebida gratis, ellos bebieron más y miraron los cuadros menos. Jens estudia los paisajes urbanos, pero no para mostrar su modernidad sino para reflexionar sobre el paso de la humanidad sobre ellos.

De algunas de sus obras me gustó el uso de colores, o la mezcla de materiales y la composición. Y de otras me gustó mucho la nostalgia que desprendía un ser humano desdibujado sobre una ciudad. Quizá una metáfora de la muerte o de alguien que tiene que irse de una ciudad aunque no quiera. Me gusta más según me acuerdo, a ver si descubro el nombre de la galería y puedo colgar una foto.

Más bicis, más parques y regateos

Junio 24, 2008

Tengo ampollas en los pies de:

1) ir y volver andando de clase
2) salir por las tardes a buscar una bici

En Berlín las maneras de buscar una bici son las siguientes:

1) ir a una tienda de bicis (las hay por doquier) y comprar una de primera mano por 400 euros
2) ir a una tienda de bicis y comprar una de segunda mano por 400 euros (sic)
3) ir a unos grandes almacenes tipo Alcampo (Real, Kaufland, etc) y comprar una por unos 200 euros
4) ir a un mercadillo (Mauer Park, Boxhagener Platz…) los domingos y comprar una a alguien por unos 50 euros

La que hace todo el mundo, ya se sabe cómo es Berlín, es la 4, pero es incompatible con salir los sábados porque debes madrugar. La verdad es que en otra época del año es más fácil encontrar una más barata en todas las opciones mencionadas pero supongo que como es verano y todo el mundo la coge, la cosa está muy mal.

Hoy he vivido una experiencia de lo más tétrica. Una compañera de alemán me ha conducido a lo que me había dicho que era una tienda de bicis de segunda mano. Pero no era una tienda. Eran unos ancianos con bastante mala pinta al lado de una furgoneta con bicis dentro. Por supuesto en Kreuzberg (aunque podría haber sido en Neuköln). Bicis robadas, claro, yo rezaba por que al abrir la puerta trasera de la furgoneta apareciera mi bici. Entonces llamaría a la policía, detendrían a los malhechores y yo me quedaría con mi bici tan contento. Pero nada de esto ha pasado, porque en esta furgoneta han aparecido las bicis de otras personas, no la mía.

He probado tres y una amiga de Whitechapel, que ha ido ahí para defenderme, también. Me ha dicho que la mejor era de chica y que por la mejor de chico no pagara más de 50. El tío pedía 80 y yo no puedo regatear porque soy muy tímido, es superior a mis fuerzas, así que nos hemos ido y hemos hecho bien porque… ¿lo he dicho? Las bicis eran una mierda.

Por la tarde he seguido buscando sin ningún éxito. O todo es muy caro o es un asco, o de hecho las dos cosas, porque no puedo decir que haya visto ninguna bici que me haya molado. O son una macarrada o sólo tienen un freno y no me apaño, por no hablar de que todas las que he probado tienen un tipo de pedales que no pueden echarse hacia atrás y los odio. Si pudiera quedarme la bici de un amigo australiano, toda azul con un acid amarillo pegado. Eso sí que es una bici y no lo que he visto esta tarde.

Teniendo en cuenta mi nivel de alemán, la verdad es que cada vez que entro en una tienda vivo una aventura diferente, pero empiezo a estar bastante desesperado y aburrido. La buena noticia de todo esto es que perdiéndome buscando tiendas he encontrado un parque precioso para dar un paseo junto al río. Probablemente sea Treptower Park.

Guggenheim: fiasco total

Mayo 20, 2008

No me extraña que nadie me hubiera hablado nunca del Guggenheim de Berlín. Fui ayer aconsejado por una amiga y menudo fiasco. Yo que iba preparado para una especie de gymkhana súper interactiva como la que viví cuando estuve hace unos años en el de Bilbao… y en este todo lo que encontré fue: un vídeo de 12 minutos en loop que no estaba mal, 4 teles mostrando unos vídeos sobre cosas que se hacen mal (lavarse los dientes, cortar lechuga…), cuatro cuadros contados, una cosa naranja tirada en el suelo y dos vinilos sonando. Ni una explicación por ningún lado de qué era cada cosa. Eso sí, la tienda de libros bien de vender cosas para que te dejes los dineros en libros de diseño. Menos mal que al menos los lunes es gratis… Porque mucho más interesante que contar de qué va este museo es contar mi clase de alemán. Seguimos aprendiendo cosas tan útiles como “Ich nähe gern” (me encanta coser). Y ver a una iraní de 55 años, con velo y todo, preguntarle a un tiarrón de Gambia si le gusta coser o no, sí que es arte, nenas.

Primer día de turismo oficial

Mayo 15, 2008

Ya he contado alguna vez que los parques de Berlín son lo mejor. Me habían hablado mucho de Tiergarten y creía que nunca había ido, pero el martes fui para allá y me di cuenta de que sí había estado, hace tres años, cuando vine por primera vez a la ciudad. Tiergarten es el parque que hay detrás de la puerta de Brandeburgo y al lado del Reichstag, el antiguo parlamento.

No soy mucho de ir a ver monumentos y menos en Berlín. Creo que es más emocionante hacer otras cosas en una ciudad tan grande y con tantas opciones culturales y nocturnas. ¿No mola más hacer lo que hacen los autóctonos que ponerse a ver iglesias? Desde luego mirar el Reichstag y pensar que el incendio que sufrió en 1933 fue la excusa para que los nazis montaran la que montaron, impresiona. O saber que parte de la puerta fue destruida durante la II Guerra Mundial como casi toda la ciudad. Pero estas cosas o te las cuentan, o te las lees o vives cerca y te empiezan a resultar familiares o te resultan tan indiferentes como la Puerta de Alcalá, monumento y canción.

Por el contrario Tiergarten es un parque que todo el mundo puede disfrutar. Pasa el Spree por allí y prácticamente parece un bosque. Cuando paseas cerca del agua no puedes dejar de acordarte de Ofelia muerta de John Everett Millais.