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La violencia del idioma

Julio 24, 2008

Ayer fue el cumpleaños de una amiga y nos juntamos gente de un montón de países para ir al karaoke de Monster Ronson, que está muy cerca de casa. En este sitio a veces hay fiestas gays indies pero normalmente es un karaoke como los de Tokio, con salas cerradas para que cantes con tus amigos sin que te vea nadie más.

El karaoke fue un fiasco porque estaba lleno, pero de todas formas me lo pasé guay. Hablando con esta gente, como yo era el único que hablaba español, quedé un poco friqui cuando:

-todo el mundo estaba utilizando matasuegras en la fiesta y expliqué lo que significa “matasuegras” en castellano. Nadie sabía qué término se usaba para este artilugio ni en inglés ni en alemán.

-nos hicimos unas fotos en un fotomatón y de nuevo la raíz de “matar” apareció en una palabra de lo más coloquial.

Luego dicen que el alemán suena violento.

Achtung, España

Junio 18, 2008

En clase de alemán cada uno cumple el estereotipo de su país. El mío es hablar alto. Yo no hablo tan alto como algunos españoles en el metro, pero hablo más alto que los alemanes, aunque sólo lo noto en los restaurantes, donde todo el mundo habla muy bajito. Entonces le digo a con quien esté cenando: “¿Estoy hablando muy alto?”. Y me dice: “Sí”.

Hay que tener cuidado con esto porque además una cantidad inesperada de alemanes sabe hablar castellano, lo estudia o ha vivido, sobre todo, en Barcelona, a lo que consideran España también (el otro día me preguntaron que si se hablaba catalán en Madrid y que por qué yo no hablaba vasco).

Hoy he metido la pata. Estamos dando en clase unos líos de papeles burocráticos mega-aburridos, “aprendiendo” (es un decir) palabras como “Aufenthaltsgenehmigung” (autorización de permanencia en un país). En un momento he visto cómo un compañero italiano se quedaba dormido, cerraba los ojos y daba un cabezazo, ante lo cual me ha dado un ataque de risa de los de tener que mirar al suelo y secarte los ojos de lágrimas. Por poco me tengo que salir de la clase.

Y antes del recreo le he dicho a una compañera: “qué aburrimiento”. La profesora ha venido y me ha preguntado en castellano perfecto si me estaba resultando divertida la clase. O sea: me he comido un buen marrón. Resulta que ha vivido en Madrid y Latinoamérica y que está súper interesada en el paralelismo entre los movimientos sociales de España y Alemania a finales de los 70, las casas okupas de Lavapiés reconvertidas en centros culturales, estas cosas. Dice que a causa de estos hermanamientos muchos alemanes hablan castellano. O sea que cuidado. Achtung baby!

Integración y desintegración

Mayo 28, 2008

Hoy la clase de alemán ha empezado con un discurso de una invitada. Venía de Awo, una asociación cuyo logo es un corazón. Nos ha explicado a qué se dedican, en alemán, muy rápidamente, a pesar de que somos del nivel A1.1, el más bajo de la Volkshochschule. La profesora le ha pedido que nos explique la cosa más despacio, pero la tía ha explicado muy despacio su nombre y lo ha deletreado, pero luego se le ha olvidado que no entendíamos nada y ha pisado el acelerador otra vez. Yo sólo le he entendido que si teníamos alguna pregunta al final. Y por la entonación.

Lo bueno es que ha traído unos folletos que estaban en inglés y en turco (ya sabéis que Turquía siempre recibe los 10 o los 12 puntos de Alemania en Eurovisión). Vienen a decir que si nos sentimos tristes o desorientados en Berlín y no sabemos cómo encontrar un trabajo que vayamos, que es gratis. Se dedican básicamente a la integración de extranjeros. Esto es una información súper útil e importante. Esta es su página web.

Lo curioso es que la mujer se ha ido y después de aprender los verbos modales (müssen, dürfen, wollen…), la clase de alemán ha terminado diviendo a la clase en grupo de chicos y chicas, para que dijéramos lo que las mujeres y los hombres no saben hacer. A mí me ha tocado con un chico de Gambia, otro de Ruanda y otro de Turquía. Y la cosa ha ido, cómo era de prever, porque las mujeres tienen que estar en casa cocinando. El caso es que el único que sabía escribir del grupo era yo y me han pedido que escribiera, pero yo me he negado a escribir semejantes chorradas. Les he dicho que ninguna de mis amigas trabajaba en casa y ellos han llamado a la “seño”, así que yo le he dicho a la “seño” que no me parecía bien el ejercicio y que no me sentía muy creativo. Total, que nuestro grupo ha sido un completo desastre porque no hemos hecho nada. La profesora, que sí, es mujer, ha explicado riéndose al resto de la clase lo que había pasado con mi grupo pero lo ha hecho en alemán y no lo he entendido. Supongo que el resto tampoco.

Otros grupos han tenido más sentido del humor que yo y han escrito frases como: “los hombres no saben bailar pero deberían aprender”, pero con tres tíos que no hablan inglés, llegar a estas conclusiones era harto difícil. De todas formas no me ha parecido muy integradora la cosa. Y esta escuela está para integrar. De hecho muchos alumnos van porque se lo exigen para conseguir un visado de trabajo en Europa…

El acento danés

Mayo 11, 2008

Hace 3 años hice un amigo en Copenhague, ahora nos hemos reencontrado por casualidad en Berlín y el viernes fuimos a la fiesta Popourri, que es una vez al mes en Magnet. Hablando de Copenhague, Malmo está muy cerca y nos pincharon en la fiesta este temazo:

Desde el principio tuve dificultades para entender el inglés de este chico. Habla mucho mejor que yo, en tanto que tiene más vocabulario, pero no le pillo el acento. Debería ir a mejor con el tiempo, pero no: va a peor lamentablemente. Lo comenté con un amigo inglés que también le conoce y me dijo algo así como: “¡Me encanta el acento de estos esquimales!”.

Volkshochschule

Mayo 9, 2008

Hace un par de años decía aquello de “no pienso volver a estudiar nunca”, pero ahora tengo mucha ilusión por aprender alemán y no descarto opositar. He hablado con mucha gente desde que estoy en Berlín y a pesar de que muchos rondan o han pasado la treintena (menuda sorpresa el capítulo “edades” de las clases de alemán), creo que todos los que hemos venido aquí buscamos de alguna manera vivir una segunda adolescencia.

Me refiero, sobre todo, a los italianos, ingleses, australianos o españoles de la Volkshochschule, la escuela pública de alemán para inmigrantes cuyas clases valen más o menos 1 euro la hora. Estoy seguro de que las personas que son de Turquía, Irán, Cuba, República Dominicana, Gambia o Ruanda de clase, buscan otra cosa en Alemania.

Para los afortunados, eso sí, creo que esto de aprender alemán más que un regreso a la universidad es un regreso al instituto. Somos 15 personas y hoy he vivido un momento colegio total. Los jueves no voy a clase porque las clases son incompatibles con Berlin Hilton y uno tiene sus prioridades. Había decidido además que no me iba a sentir culpable y así se lo he explicado al australiano con el que me he sentado esta mañana.

Lo inesperado es que la profesora me ha preguntado en alemán dónde me metí ayer delante de todo el mundo. Yo me he debido quedar blanco. No tenía una excusa preparada y mucho menos en alemán. Mientras hacía malabarismos con mi vocabulario de casi literalmente cuatro palabras, ella ha empezado a hacer sugerencias: “¿En la universidad? ¿En el trabajo? ¿En la cama?”. El australiano en plan hijo de puta ha dicho por lo bajini “Im Bett”. Y se ha oído. No me ha quedado otra opción que decir la verdad… Y el resto de la clase la tipa ha ido a pillarme, ha empezado a preguntarme cosas y en principio he salido bastante airoso, pero la he cagado cuando se ha dado cuenta de que soy absolutamente incapaz de pronunciar la “s” de Spanien. Nada, ha sido imposible, pero al menos sé que me siento adolescente de nuevo. Como un adolescente con pavor a hablar delante del resto de la clase. Justo como esos alemanes adolescentes de 30 años que todavía no han terminado la carrera ni saben cuándo la van a terminar.

El inglés en Alemania

Mayo 1, 2008

En Alemania casi nadie habla inglés. Puedes sobrevivir desde luego y terminas haciéndote amigo de la gente que sí lo habla y muy bien, pero no es algo tan generalizado. No sé por qué razón crecí pensando que la gente en el centro de Europa era bilingüe, pero no es cierto. Tengo anécdotas de todo tipo: gente que conoces por la noche con la que a duras penas te puedes comunicar, puestos de información incluso en pleno Alexander Platz en los que ninguno de los empleados habla inglés, bancos en los que no te puedes registrar porque nadie habla inglés, etcétera, etcétera. No les culpo, que hablen alemán, estamos en Alemania, es sólo que no me lo esperaba en absoluto.

La última me sucedió ayer en Correos. Tenía que enviar una carta certificada a España pero rellené mal el formulario. Yo pensé que había rellenado el papelajo de los certificados pero en realidad no hay papelajo para los certificados, a diferencia de en España, y lo que había rellenado sólo valía para enviar “paquetes”. En España un paquete postal puede ser un sobre pero en Alemania tiene que ser una “cajita”. Y lo mío no era una cajita.

Pues bien. Que me explicaran esto fue un drama. Suele funcionar así: yo chapurreo alemán, consigo hacerme entender a duras penas, pero me contestan en alemán y yo no pillo ni una palabra. La persona que me atiende no habla nada de inglés y entonces tengo que irme de la tienda (qué triste, amigos, me pasó en o2) o, como en este caso, me remiten a la cola del empleado de la compañía que habla inglés. El tipo de Correos era una marica muy mona y encantadora, pero inglés hablaba poco. Se fue al almacén a buscar algo, volvió con un diccionario en la mano y me explicó cuatro cosas malamente. Y tampoco era tan difícil.

A veces cuando cuento estas cosas delante de algún alemán me contesta: “En España tampoco habláis inglés muy bien”. Y yo que voy de que más o menos hablo bien pero estoy a años luz de ser bilingüe tengo que reconocer: “en España no hablamos muy bien ni español”. La verdad es que… ¿cuántos empleados de Correos en España hablan un idioma que no sea el propio? Un, dos, tres, responda otra vez.