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I’m nowhere near

Septiembre 15, 2008

Mañana vuelvo a Madrid a pasar unos meses. Volver tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero en el momento de irte sólo ves las malas. Supongo que como dice Lily Allen, with a little help from my friends, i’ll find a light in the tunnel at the end.

Es la segunda mudanza que afronto en ocho meses en condiciones emocionales MUY MALAS. Es un poco triste tener que irte de la ciudad a la que sientes que perteneces por cosas de la vida, pero es lo que hay. O bueno, no es lo que hay, es lo que ha ido saliendo.

No puedo decir que estos ocho meses hayan sido los mejores de mi vida, porque ha habido otros meses y otros años maravillosos también, pero sí sé que dejar mi trabajo súper estable y venirme aquí a vivir del cuento ha sido la mejor decisión crítica que he tomado en mi vida. Ahora me voy a Madrid a dar unos cuantos tumbos, pero seguro que vuelvo a hacer algo parecido alguna vez. Esto engancha.

Anoche fui al SO36, los domingos hacia las 20 ponen música alemana antigua, y la gente, básicamente homosexuales y lesbianas, baila por parejas. No es un sitio muy popular, la gente prefiere ir al GMF los domingos, pero a mí es el sitio que más me gusta. Fui con unos amigos que he conocido hace poco que a veces me asustan de lo que se parecen a mí. Fue genial, jugamos al futbolín con unos desconocidos, gané y perdí, bailé bailes regionales rusos y alemanes abrazado a lesbianas sudorosas y me emborraché lo suficiente como para tomar el pelo a gente a la que nunca me habría atrevido a tomarle el pelo. Después fuimos al 25, ese after cerca de Berghain siempre abierto, estuvimos en el backstage y todo se estropeó. Creo que no decía la palabra backstage desde Madrid, me recordó mucho a Madrid y me dio mucha pena. Mi amigo decía: “el backstage es un rollo. Quiero bailar fuera con la gente”. Y yo juraba que nunca más volvería a un backstage. Quiero bailar fuera con la gente normal. Y sin cámaras de fotos alrededor.

Antes de esto, devolví mi bici en plan anónimo. Intenté venderla, avisando de que estaba rota, en Ebay, pero no funcionó. Así que decidí atarla en la puerta de la tienda donde la compré, junto a una carta vengativa. Es muy cobarde no ir a que me devuelvan mi dinero, pero no tengo ánimo para ponerme a gritar en alemán. Así que un amigo alemán me ha ayudado a escribir la carta, que habla sobre la justicia en el mundo y empieza con un “querido señor vendedor de bicicletas” y termina con “un extranjero que está muy triste y decepcionado”.

En estos momentos la habrán abierto. Qué emocionante.

No voy a cerrar el blog. Tengo posts en borradores con ideas sobre Berlín que le pueden ser útiles a la humanidad y estoy seguro de que me apetecerá actualizar contando las cosas que echaré de menos. Además esto no es un adiós, es un hasta luego… Un hasta luego con banda sonora, porque no puedo parar de escuchar el disco de los Streets, ese I’ll not feel no fear, cause Im not living here, I’m nowhere near . O este vídeo, que me viene al pelo.

La violencia del idioma

Julio 24, 2008

Ayer fue el cumpleaños de una amiga y nos juntamos gente de un montón de países para ir al karaoke de Monster Ronson, que está muy cerca de casa. En este sitio a veces hay fiestas gays indies pero normalmente es un karaoke como los de Tokio, con salas cerradas para que cantes con tus amigos sin que te vea nadie más.

El karaoke fue un fiasco porque estaba lleno, pero de todas formas me lo pasé guay. Hablando con esta gente, como yo era el único que hablaba español, quedé un poco friqui cuando:

-todo el mundo estaba utilizando matasuegras en la fiesta y expliqué lo que significa “matasuegras” en castellano. Nadie sabía qué término se usaba para este artilugio ni en inglés ni en alemán.

-nos hicimos unas fotos en un fotomatón y de nuevo la raíz de “matar” apareció en una palabra de lo más coloquial.

Luego dicen que el alemán suena violento.

Kids

Julio 22, 2008

Al final el sábado fui a Poopsy, me encontré con un amigo que no veía hace 4 años, nos fuimos a otro bar a perseguir a un chico que le gustaba a un amigo suyo y fue todo tan patético que fue como estar en casa hablando de mis cosas más tontas con Nuria, Elena, Lolo… Así me quité la espina de perderme el Summercase y el FIB y derivados.

Me contaron además una historia buenísima. En una fiesta en una casa en Berlín, mientras sonaba esta canción,

la gente llegó a puntos de griterío y desmadre considerable, por lo que la policía no tardó en presentarse en el edificio. Pero la gente lo vio desde el balcón y reaccionó rápido: la anfitriona, en cuestión de 30 segundos se puso un viejo vestido de novia que casualmente estaba a mano, corrió al balcón y gritó:

-¡Sólo te casas por primera vez una vez en la vida!

Y la policía se fue, que una boda es una boda.

Fiestas gay indies

Julio 19, 2008

En Berlín siempre o casi siempre hay una fiesta gay indie a la que ir. Esto es interesante porque en España el concepto “fiesta gay indie” no existe. No tengo muy claro si esto es símbolo de modernidad o de atraso. Igual es mejor que todo sea mixto y ya está. Es un rollo que tus amigas no te puedan acompañar de marcha, o que te acompañen pero que se aburran. Y anda que no nos hemos reído en Madrid pregúntadole a la gente si es gay o hetero. Sin embargo, es, cuando menos raro, que ni se plantee crear una fiesta así con lo que mola el Gris… y en el fondo tiene su morbo que todos los indies que veas metidos en un sitio sean gays. Ah, vale, que no hay salas…

Las fiestas gay indies suelen repartirse a lo largo del mes. Por ejemplo, el primer viernes del mes es la mejor, London Calling en Schwuz; el segundo viernes del mes es Popourri en Magnet… etcétera. Así, vas yendo de una a otra viendo a la misma gente, pero bueno, tiene su gracia, supongo.

Hoy hay dos, es la primera vez que coinciden y no sé a cuál ir. Una es Poopsy, en Kreuzberg, que me gusta traducir como “caquina” y la otra es Bouncing Boys (me encanta el nombre), en Mitte. Poopsy es bastante guarra, en el sentido de que el baño es un asco. Bouncing Boys es más limpia, aunque sea en un sótano, pero nunca pasa nada en esa fiesta.

Hoy pincha Joel Gibb en Bouncing Boys, pero Poopsy está más cerca de casa. La gente que conozco irá a Bouncing Boys, pero la última vez que iba a ir a Poopsy me fumé un porro en casa y me quedé dormido, o sea que tengo mono porque no sé cuántos Poppsies me quedan, además. Además en Poopsy ves freaks y gente más variada. Quizá Poopsy es definitivamente la opción… aunque no tiene ropero. Estas cosas de no decidirte entre dos sitios para salir no suelen ser tan habituales en ninguna ciudad…

Drama en Berghain

Julio 14, 2008

El domingo por la mañana había una cola de hora y media para entrar en Berghain. Después de esperar todo este tiempo, al chico más guapo que había en toda la cola, por no decir el único, no le dejaron entrar. ¿Adónde vamos a llegar?

Me pregunto cuál será mi reacción cuando llegue el día que no me dejen entrar a mí, pero he descubierto que si no hay terraza, como ayer, porque hace un tiempo de mierda y lleva todo julio lloviendo a diario (el veranazo que vivimos en mayo debió de ser una ilusión), el sitio no es lo mismo. Lo que mola es ir viendo cómo se hace de día y esperar a que la abran. Si no la abren lo único para lo que tienes que esperar es para irte e irte no mola.

Idioteque en Berghain

Junio 9, 2008

Conozco gente que lo hace habitualmente pero yo no me veía y aún no me había atrevido. Ayer me levanté de la resaca de la barbacoa a las 12 de la mañana, me duché, me puse mis mejores galas, cogí la bici y me fui a Berghain. Va siendo más barato a medida que avanza el día.

Entrar tan tarde es una pena porque está más vacío, el desfase es mucho menor porque fuera es mediodía y se nota y ya van quedando sólo los mismos mataos que empiezo a reconocer de cada fin de semana (y ellos a mí). No ir borracho sirve para que te des cuenta de más detalles, claro. En el Panorama Bar hay un cuadro gigante de un coño ahora mismo, aunque no sé si pertenecerá a una exposición temporal o permanente. Y aunque estoy seguro de que esto no tiene nada que ver con no estar borracho, casualmente reconocí muchas canciones porque pincharon más canciones con letra que nunca, entre ellas la gran sorpresa, ‘Idioteque’ de Radiohead, penúltima antes de cerrar Berghain a las 12.30. ¡Mucha gente aplaudió cuando acabó!

Después todos al Panorama o a la terraza, que parece abrir sobre las 11, a bailar o tomar el sol. Había unos españoles con pinta de estar frustrados por no poder utilizar su cámara de fotos, con ese juego en el que giras una ruleta y tienes que poner la mano o el pie derecho o izquierdo en el color que te dice la ruleta dentro de una alfombrilla. No me sale el nombre del juego, aunque lo teníamos de pequeños.

Por lo demás, nada interesante. Bueno, sí, cuando cerraron la terraza a las 19 esta vez, horror, resulta que a la izquierda del edificio Berghain/Panorama, antes de abandonar siquiera el polígono, han abierto un sitio nuevo, chulo y barato con comida y sillas y mesas para que no nos tengamos que ir a casa. Lo que faltaba.

No me quedé pero aun así me dormí al llegar a casa y me perdí el Alemania-Polonia de la Eurocopa. Qué pena, con la de polacos que hay aquí. ¡Encima ganó Alemania con los goles de un polaco!

Androginia por doquier

Junio 5, 2008

El domingo, con mis visitas, fui al Café Fatal, el teadance de los domingos del SO36, en el que unos cuantos gays y lesbianas asistentes practican el arte de los bailes de salón. Es muy divertido de ver pero si lo intentas haces el ridículo porque la gente es experta. Una amiga y yo barrimos a empujones. El sitio está bien porque cierra con música petarda normal, cuando ya vas borracho, y además puedes jugar al futbolín o al pin-pon gratis. Es una gozada prescindir del público indie una vez a la semana, aunque quizá haga demasiado calor en verano.

El caso es que aunque no hay indies, hay un montón de gente andrógina que no se sabe si es chico o chica. Un amigo dice que hay muchos especímenes como estos en el underground de Berlín. Y anoche pude comprobarlo también en Berlin Hilton.

Estaba reposando en un sofá y se me sentó una lesbiana al lado que no paraba de mirarme. Yo no entendía nada, “¿qué hace esta lesbiana mirándome todo el rato?”. Keine Ahnung.

Horas después estaba haciendo pis en el baño y la supuesta lesbiana se puso a mear a mi lado. ¡Será verdad! ¡Yo no daba crédito! ¡La “tipa” tenía una tranca más grande que la mía! Y de transexual nada, eso seguro… Vaya tela, ¡nenas!

El mundo es un pañuelo (I)

Mayo 29, 2008

El martes volé de Madrid a Berlín cargado de embutidos y magdalenas de La Bella Easo, pero esa es otra historia. La historia de hoy es que volaba con un amigo, y comentamos que, por mucho azafato gay que habíamos visto hasta la fecha, nunca habíamos visto un vuelo tan “queeny” como el del martes. Cuando se juntan varios azafatos gays, es lo peor la escandalera que montan. Aunque para ser honesto, te ríes.

Anoche en Berlin Hilton por supuesto estaba uno de estos “trolley dollys” (me encanta que los llamen así en inglés). Mi amigo y yo íbamos solos en la cola del avión, así que supongo que por eso se quedó con mi cara, y ha venido a preguntarme si yo estaba antes de ayer en su vuelo. Pues mira, sí.

Esta es la típica historia que te pasa en Berlín, que a todo el mundo se le caiga el mito de que es una ciudad tan urbanita, que al final te encuentras con la misma gente en todas partes. Decididamente es una ciudad medio tocada por la casualidad, porque reúne a mucha gente de varios países y puedes encontrarte a viejos amigos de distinta procedencia; pero al final, te das cuenta de que huir de tu país, por ejemplo, no es posible.

Como tampoco es posible huir de las mismas sesiones de Berlin Hilton. Al principio es guay, pero empieza a cansar. Por eso anoche me tomé sólo dos cañas y me largué aburrido, un verdadero milagro. Y es que había prometido que si me volvían a pinchar el remix vocoder de ‘My Moon My Man’, con todo lo que me gusta, me suicidaría. Pero anoche la pusieron y ahora no sé si suicidarme o no. ¿Qué hago? Lo que tengo claro es que hay que dejar mensajes incendiarios en el MySpace. La verdad es que el tema que le siguió poco después, uno de mis favoritos de la historia, que no pinchan en ningún lado, merece que reconsidere mi decisión. Ahí va en versión radio edit, un poco mierda pero bueno:

It’s fucking Sunday!

Mayo 19, 2008

Todas las personas que me conocen saben que odio a muerte, repito, a muerte, los domingos. Berghain, como en su momento ‘7 Vidas’, está ayudándome a superar el trauma. El secreto está en presentarse allí por la mañana y pasar el día dentro. Estaba con una persona que ha intentado convencerme de todas las formas posibles para salir de allí pero no ha habido manera. Me gusta pasar las horas muertas dentro, llegar a casa a la hora que sea, simplemente acostarme y no ser consciente del día que es. Los lunes, una vez que te levantas, no están tan mal.

En un momento dado estaba apoyado en una columna y ha venido un tipo, greco-alemán, con una boina, a preguntarme por qué estaba tan triste. Me lo preguntan mucho. “¿Hay alguien, verdad?”, se ha atrevido a preguntar. Como el tipo no iba drogado y era la alegría de la huerta, le he contado lo mío. Me ha dicho que no tiene ningún sentido odiar los domingos. Ha empezado a dar palmas, a saltar y a decir: “Come on! It’s fucking Sunday!!!”. Y en ese momento justo ha habido un subidón musical y han abierto de sopetón las persianas del Panorama (hacen coincidir estas dos cosas muy a menudo), de manera que ha entrado toda la luz del sol de golpe en la sala mientras el tipo gritaba: “Uuuuuuh”. Luz, palmas, subidones y un desconocido intentando animarte a cambio de nada y sin ir drogado ni borracho. Otro de esos momentos difíciles de olvidar.

Al entrar en Berghain a las 7, por cierto, han tirado a unos ingleses que había justo delante. Aunque esta vez no me he enfadado, me he alegrado aunque no sé muy bien por qué, ya me tocará a mí… ¡Pero es que los muy panolis no han parado de hacerse fotos en toda la cola! He estado a punto de decirles que pararan porque está prohibido hacer fotos en Berghain, pero vete a saber cómo se lo habrían tomado.

Qué mal ver el día después las fotos que se han hecho. Salían muy contentos pero han tenido que irse a casa.

El acento danés

Mayo 11, 2008

Hace 3 años hice un amigo en Copenhague, ahora nos hemos reencontrado por casualidad en Berlín y el viernes fuimos a la fiesta Popourri, que es una vez al mes en Magnet. Hablando de Copenhague, Malmo está muy cerca y nos pincharon en la fiesta este temazo:

Desde el principio tuve dificultades para entender el inglés de este chico. Habla mucho mejor que yo, en tanto que tiene más vocabulario, pero no le pillo el acento. Debería ir a mejor con el tiempo, pero no: va a peor lamentablemente. Lo comenté con un amigo inglés que también le conoce y me dijo algo así como: “¡Me encanta el acento de estos esquimales!”.