Normalmente a mi bici le gusta la lluvia. Cuando llueve deja de hacer ruidos raros… para al día siguiente hacer otros, pero bueno. El otro día no le gustó tanto y decidió de repente que su rueda trasera iba a dejar de girar cómodamente (hacía un ruidito muy molesto). Así que tuve que llevarla al taller. Allí, el tipo que nunca se ha lavado el pelo, que por supuesto sigue sin lavárselo, me dijo que la bici estaba muy rota, que tenía que haberla llevado antes porque la avería se había ido agravando, y que esta vez no me la iba a arreglar gratis. “Son 20 euros, pero te voy a cobrar 10. La próxima vez te cobro su precio real”.
Yo, que estaba bastante cabreado, le dije que me cobrara lo que le diera la gana pero que no me apetecía ir a su tienda todas las semanas, cuando hace solo un mes que la había comprado. El tío se puso a dar gritos como un energúmeno y se metió en el almacén profiriendo lo que supongo insultos en alemán. A mí me dio un arrebato de orgullo y me largué arrastrando la bici. Hice muy mal porque 10 euros no estaba mal, pero supongo que me jode que me hayan timado tanto y todavía me queda un poco de orgullo y dignidad, aunque ya no tenga tanto dinero como, por ejemplo, el año pasado.
Y peores noticias. Ayer cuando me encaminaba a Berlin Hilton, la cadena se salió cuando iba justo por la mitad del camino. Pensé: “no pasa nada. Abandono aquí la bici y cojo el tranvía”. Cuando oh, sorpresa, resulta que me había olvidado la cartera en casa. De manera que de repente estaba tirado en medio de la nada sin dinero y sin bici. Intenté meter la cadena pero por supuesto sólo conseguí ponerme las manos bien negras. Y creo que romper la bici definitivamente. Mientras arrastraba la bici a casa pasé por la puta tienda Second Bike, ahí, al lado de Frankfurter Tor y… qué rabia me dio.
A veces pienso que no estoy en racha, que tengo una pequeña racha de mala suerte o algo así, pero entonces recuerdo que en el último mes he perdido dos veces el móvil y las dos veces lo he encontrado y qué carajo. Lo único que pasa es que me han timado con la bicicleta.