No al Mediaspree

Julio 16, 2008

El domingo voté en el primer referéndum de mi vida, qué emoción. Fue todo muy confuso. Me tuve que salir de Berghain para que me diera tiempo a votar. Y eso que estaba lloviendo. Y eso que no tenía bici porque la llave se me había partido dentro de la cerradura.

Mientras esperaba debajo de un porche en frente de Berghain bajo la lluvia, me sucedió una historia surrealista. Se me acercó un inglés, una especie de Mike Skinner bajito, vestido de negro, y me preguntó dónde estaba el cajero más cercano. Yo le dije: “a tomar por saco”. Y el inglés me dijo que no sabía qué hacer: si volver al Panorama o irse a comer con su novia alemana y sus padres, a los cuales estaba visitando en Berlín. El tipo no paraba de hacer chistes y de contarme su vida con pelos y señales, haciendo todo tipo de aspavientos. Yo estaba sentado en el suelo y parecía que me estuviera ofreciendo un espectáculo. Parecía un personaje de cuento muy poco real.

Me pregunto si seguirán siendo novios, porque el chico volvió al Panorama.

A pesar de la lluvia, llegado un momento me tuve que levantar para ir a votar, por si acaso no me daba tiempo. Tenía las preguntas del referéndum pero eran tres, con muchos apartados y muy complicadas. Así que en la puerta paré a una chica y le dije: “¿Qué tengo que marcar si no quiero que se construya el Mediaspree?”. Y me lo dijo. Como me fiaba, pero me quería asegurar, a los de la mesa les volví a preguntar si me podían ayudar. Pero me dijeron que no, escandalizados, que era muy complicado y que no era el lugar. Por momentos pensé que al no hablar alemán no me iban a dejar votar, y no parecían muy convencidos de que mi voto fuera justo. Probablemente no lo fuera, pero anda que no hay votos desinformados en la democracia. Tampoco me parece para tanto. Y yo sabía lo que quería votar, sólo quería que me tradujeran la hoja. Pensé que para eso estaba la mesa, entre otras cosas. Desde luego no para explicar toda la política del país, pero sí para si, alguien no sabe leer, indicarle cómo votar.

Al final una pareja me ayudó, confirmándome lo que me había dicho la otra chica, e introduje mi hoja en la urna. Qué bien.

¿Resultado? El rojerío de la ciudad berlinesa, especialmente de sus barrios Kreuzberg y Friedrichshain ha decidido por un 87% de los votos que no quieren saber nada del Mediaspree. Que Berlín siga siendo una ciudad pobre pero con encanto. ¡Todos muertos de hambre viviendo una vida austera!

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2 comentarios para “No al Mediaspree”

  1. falkato Dijo:

    Puedo preguntarte qué es el mediaspree?

  2. supervago Dijo:

    Era un proyecto para hacer una pequeña Ciudad de la Imagen al lado del río. Está malexplicado en este post:

    http://berlinistsuper.wordpress.com/2008/07/08/voy-a-votar-%c2%bfpero-que-voto/


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