Tengo ampollas en los pies de:
1) ir y volver andando de clase
2) salir por las tardes a buscar una bici
En Berlín las maneras de buscar una bici son las siguientes:
1) ir a una tienda de bicis (las hay por doquier) y comprar una de primera mano por 400 euros
2) ir a una tienda de bicis y comprar una de segunda mano por 400 euros (sic)
3) ir a unos grandes almacenes tipo Alcampo (Real, Kaufland, etc) y comprar una por unos 200 euros
4) ir a un mercadillo (Mauer Park, Boxhagener Platz…) los domingos y comprar una a alguien por unos 50 euros
La que hace todo el mundo, ya se sabe cómo es Berlín, es la 4, pero es incompatible con salir los sábados porque debes madrugar. La verdad es que en otra época del año es más fácil encontrar una más barata en todas las opciones mencionadas pero supongo que como es verano y todo el mundo la coge, la cosa está muy mal.
Hoy he vivido una experiencia de lo más tétrica. Una compañera de alemán me ha conducido a lo que me había dicho que era una tienda de bicis de segunda mano. Pero no era una tienda. Eran unos ancianos con bastante mala pinta al lado de una furgoneta con bicis dentro. Por supuesto en Kreuzberg (aunque podría haber sido en Neuköln). Bicis robadas, claro, yo rezaba por que al abrir la puerta trasera de la furgoneta apareciera mi bici. Entonces llamaría a la policía, detendrían a los malhechores y yo me quedaría con mi bici tan contento. Pero nada de esto ha pasado, porque en esta furgoneta han aparecido las bicis de otras personas, no la mía.
He probado tres y una amiga de Whitechapel, que ha ido ahí para defenderme, también. Me ha dicho que la mejor era de chica y que por la mejor de chico no pagara más de 50. El tío pedía 80 y yo no puedo regatear porque soy muy tímido, es superior a mis fuerzas, así que nos hemos ido y hemos hecho bien porque… ¿lo he dicho? Las bicis eran una mierda.
Por la tarde he seguido buscando sin ningún éxito. O todo es muy caro o es un asco, o de hecho las dos cosas, porque no puedo decir que haya visto ninguna bici que me haya molado. O son una macarrada o sólo tienen un freno y no me apaño, por no hablar de que todas las que he probado tienen un tipo de pedales que no pueden echarse hacia atrás y los odio. Si pudiera quedarme la bici de un amigo australiano, toda azul con un acid amarillo pegado. Eso sí que es una bici y no lo que he visto esta tarde.
Teniendo en cuenta mi nivel de alemán, la verdad es que cada vez que entro en una tienda vivo una aventura diferente, pero empiezo a estar bastante desesperado y aburrido. La buena noticia de todo esto es que perdiéndome buscando tiendas he encontrado un parque precioso para dar un paseo junto al río. Probablemente sea Treptower Park.
Tags: bicis, mano, segunda, treptower-park