El domingo, con mis visitas, fui al Café Fatal, el teadance de los domingos del SO36, en el que unos cuantos gays y lesbianas asistentes practican el arte de los bailes de salón. Es muy divertido de ver pero si lo intentas haces el ridículo porque la gente es experta. Una amiga y yo barrimos a empujones. El sitio está bien porque cierra con música petarda normal, cuando ya vas borracho, y además puedes jugar al futbolín o al pin-pon gratis. Es una gozada prescindir del público indie una vez a la semana, aunque quizá haga demasiado calor en verano.
El caso es que aunque no hay indies, hay un montón de gente andrógina que no se sabe si es chico o chica. Un amigo dice que hay muchos especímenes como estos en el underground de Berlín. Y anoche pude comprobarlo también en Berlin Hilton.
Estaba reposando en un sofá y se me sentó una lesbiana al lado que no paraba de mirarme. Yo no entendía nada, “¿qué hace esta lesbiana mirándome todo el rato?”. Keine Ahnung.
Horas después estaba haciendo pis en el baño y la supuesta lesbiana se puso a mear a mi lado. ¡Será verdad! ¡Yo no daba crédito! ¡La “tipa” tenía una tranca más grande que la mía! Y de transexual nada, eso seguro… Vaya tela, ¡nenas!
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