Archivos para Junio, 2008

España-Alemania

Junio 30, 2008

El partido decidimos verlo en un sitio en medio de la nada pero con una pantalla gigante, junto a un campo de fútbol, llamado Golgatha. Craso error. Y no porque ir a la puerta de Brandeburgo hubiera sido mejor idea, que bastante polen he tenido ya por este fin de semana, sino porque cuando llegué el sitio estaba lleno y no dejaban entrar a nadie. Mis amigos estaban dentro pero aquello era la guerra y era imposible entrar. Le lloré un poco al chico de la entrada diciendo que venía desde España pero no hubo manera.

En la puerta conocí a una amiga de una de las amigas que estaban dentro, australiana como ella, y decidimos ir a verlo a otro bar con otro amigo, después de desechar escalar unos muros para colarnos en este sitio como hooligans, por temor a que nos deportaran del país. Estos desconocidos me acogieron de maravilla y me invitaron a una cerveza bien grande cuando mi país ganó. La pantalla de este otro bar no era tan grande pero por lo menos podías moverte un poco o incluso ir al baño. Y ahora que lo veo, tenía cuadros de los Beatles.

El partido no me gustó mucho. Nos perdimos el gol de España con el cambio de bar y cuando vi que iba ganando me dio un poco como igual. El partido entre Alemania y Turquía con varios goles y cambios de sentido en el resultado fue mucho más entretenido. Sólo unas ocasiones de gol de los alemanes al principio de la segunda parte amenizaron un poco la cosa.

En este sitio no había ni un solo español, por lo cual pasé un poco de miedo. Por fortuna me había comprado una bandera alemana por 1 euro, así que daba el pego, aunque yo no llevaba la cara pintada como otros.

De vuelta a casa no mucho qué contar. Caras largas en el metro y amigos de amigos felicitándote porque tu país había jugado mejor. Si yo lo que quería era irme de fiesta. Tendría que haber ido con mis amigos españoles, por una vez. Me contaron que estuvieron toreando coches con banderas españolas y que nadie les pegó.

Un Orgullo sin ‘A quién le importa’

Junio 29, 2008

Para ir al Orgullo a Berlín hay que madrugar y no salir la noche anterior, que a las 12 de la mañana ya están todas las maricas en pelota subidas en las carrozas. La manifestación sale más o menos de Alexander Platz, sigue por Unter Den Linden como las de las nazis, pasa por Potsdamer Platz, por ese barrio gay por el que sólo salen los pringados y termina en Tiergarten, donde te quedas de fiesta todo el día hasta la 1 de la madrugada escuchando conciertos y sesiones de dj’s, lo cual está fenomenal para los alérgicos al polen y para los que se han olvidado de sacar dinero (el cajero más cercano, ¿qué está? ¿A 200 km?). Lo bueno es que no molestas a los vecinos.

Por la mañana llovió, por la tarde paró y salió el sol y por la noche volvió a llover. Cuando me refugié entre los árboles de la lluvia comprobé que lo mejor de cada casa practicaba el cruising por doquier a eso de la medianoche. Entonces recordé que un amigo de Madrid me había dicho que Tiergarten era conocido por estas cosas también.

No vi a Klaus, el alcalde (gay) de Berlín, pero sí a una de mis profesoras de alemán, que me dio un flyer, y a mi vecino de enfrente, sobre una carroza medio emo, ahí dándolo todo.

La policía en España no se deja hacer esto.

No tengo ni idea de por qué todos los años hago fotos de pompones.

Los verdes llevaban la mejor música, sobre todo por la mañana.

Tiergarten durante el rato de sol.

Was ist das?

Españoles por doquier.

Provocando a los hinchas españoles.

Todo preparado para esta noche.

España-Rusia

Junio 26, 2008

Seguimos con las crónicas futboleras. Anoche conocimos a un ruso que se hizo pasar por alemán hasta que empezamos a chapurrear alemán y no nos entendía y confesó su origen, qué paletada. Así que he decidido ir a un bar a ver el España-Rusia para apoyar a España, ese país, con la esperanza de vivir una final entre este país y mi país, Alemania. Qué ganas tenía de que llegara esto desde la primera vez que vi las fechas de los partidos. Que por cosas de calendarios y sorteos no todas las finales pueden darse pero la de Alemania-España sí podía darse y ha pasado, no quepo en mí de gozo.

Hoy he ido con la española de clase y sus amigos españoles a ver el partido a Mitte. En el bar un 60% era español, aunque había un matrimonio ruso con dos bebés como de 10 días detrás, majísimos. Me han dado muchísima pena. Iba claramente con España, pero no he sentido la misma emoción cuando marcaban que ayer cuando marcaba Alemania. Me da grima cuando alguien empieza a gritar: “España, España” y tengo mucha curiosidad, mucha, mucha curiosidad por lo que pueda sentir cuando marquen España, el país de mis amigos y mis padres, y Alemania, el mío el próximo domingo.

En Tiergarten, cerca de la puerta de Brandeburgo instalarán unas pantallas gigantes y aunque no sé si verlo allí o en un sitio más recogido, lo claro es que no puedo perderme esto. Qué casualidad que haya pasado estando en Berlín. Voy a comprar una bandera alemana en un “todo a un euro” (en Berlín no hay muchos chinos) y si me da por animar a los españoles ya tomaré alguna prestada por ahí. ¡Angie, duro con ellos!

Alemania-Turquía

Junio 25, 2008

No me gusta el fútbol pero creo que con el partido de hoy he aprendido a disfrutar de cierta “belleza” (ahí queda eso) en los campeonatos internacionales. Quiero decir, vivo en Berlín, una ciudad con tantos turcos como habitantes originales de Berlín. Y todo el mundo lo dice, los turcos no quieren quedarse en Alemania: echan de menos Turquía, no se integran, viven aquí más o menos pero siempre relacionándose entre sí y con muy poco interés por la cultura alemana en general.

No se puede generalizar así, no se puede extrapolar de lo concreto a lo universal, pero también es difícil dejar atrás tu experiencia. Paso 3 horas al día con turcos en clase de alemán y hasta la fecha ninguno de los 6 ha mostrado ningún tipo de interés por relacionarse con alguien que no sea turco, por no hablar de la cantidad de minutos por hora que pueden hablar en voz alta en turco sin preocuparse de que el resto de la clase, gente de Suecia, África, Sudamérica, Australia o donde sea, no se entere de nada. Claro , es que este es nuestro problema porque ellos viven en su habitat natural. Hay una persona kurda en clase y curiosamente (ja) es la única que ha mostrado cierto interés por no sentarse con alguien turco en clase. Qué raro.

Esta cuestión me parece decepcionante. Las personas que en los 90 éramos adolescentes y estábamos abiertos a la integración y la inmigración de cualquier tipo, qué más da, hemos ido viviendo con frustración cómo muchos inmigrantes no mostraban el menor interés por adaptarse al país al que viajaban.

Por estas cosas aprovecho que este blog tiene en sus mejores días 60 visitas y puedo permitirme ser un poquito políticamente incorrecto para decir que me moría de ganas de que Alemania ganara a Turquía en la semifinal de la “Euro”copa.

El partido ha sido tan emocionante que me lo he llegado a plantear como una metáfora en muchos sentidos. Los de clase hemos sido tan valientes de meternos en un barrio turco a vivir el encuentro (aunque en una de sus partes más “soft”) para vivir la experiencia, que somos guiris, y yo, honestamente, cuando ha marcado Turquía el primer gol, he sufrido una decepción tan grande que he pensado que definitivamente la vida es injusta.

Delante de nosotros en el bar había unas turcas totalmente organizadas y preparadas con banderas y de todo que celebraban hasta cuando un turco le hacía una falta a un alemán. Estaba tan indignado que por segundos he podido entender la violencia a la que conduce a la gente el fútbol. Ha sido diferente contener toda esa ira dentro que… dónde iba a parar.

Cuando Alemania ha empatado y cuando se ha adelantado, ha sido uno de los momentos más emocionantes de mi estancia en Berlín. Hasta nos hemos hermanado con unos germanos auténticos que había detrás.

Cuando Turquía ha empatado 2-2 he pensado que quería morirme, que estaba acabado de momento. Los turcos del bar se han envalentonado a gritar cosas en turco que no entendíamos ante lo que unos cuantos nos hemos animado a desafiar con un “Deutschland, Deutschland, Deutschland” de lo más patriótico. Algo que nunca haría en serio por mi propio país, el de la lengua que uso para expresarme con fluidez. Ha sido de lo más violento, yo podía oler la tragedia.

Cuando me preparaba para pensar que cualquier cosa menos la prórroga, que vaya chapa, Alemania ha marcado y he dado tantos saltos de alegría que se me ha caído la copa de vino entera. Estaba tan eufórico que no me reconocía.

Un rato después, mientras pensaba en lo poético de esta victoria, he visto todas esas banderas alemanas pasando sobre los coches, por no hablar de los comentarios que se han oído sobre la presidenta Angie, presente en el partido, llegando a la conclusión de que el nazionalismo alemán obviamente, porque es muy obvio, es tan penoso como cualquier otro. Pero la gente nunca va con el país que le gusta sino con el que ha nacido. Quizá es la lección número 1 cuando vas a ver un partido de fútbol, no tengo ni idea, porque es una cosa que no puedo entender.

Quizá un par de coches, quizá una decena de coches que han pasado pitando con una bandera de Alemania y otra de Turquía juntas echen por tierra todo este post. Ojalá y que sea pronto. Me gusta ver banderas juntas hasiendo el amor.

Más bicis, más parques y regateos

Junio 24, 2008

Tengo ampollas en los pies de:

1) ir y volver andando de clase
2) salir por las tardes a buscar una bici

En Berlín las maneras de buscar una bici son las siguientes:

1) ir a una tienda de bicis (las hay por doquier) y comprar una de primera mano por 400 euros
2) ir a una tienda de bicis y comprar una de segunda mano por 400 euros (sic)
3) ir a unos grandes almacenes tipo Alcampo (Real, Kaufland, etc) y comprar una por unos 200 euros
4) ir a un mercadillo (Mauer Park, Boxhagener Platz…) los domingos y comprar una a alguien por unos 50 euros

La que hace todo el mundo, ya se sabe cómo es Berlín, es la 4, pero es incompatible con salir los sábados porque debes madrugar. La verdad es que en otra época del año es más fácil encontrar una más barata en todas las opciones mencionadas pero supongo que como es verano y todo el mundo la coge, la cosa está muy mal.

Hoy he vivido una experiencia de lo más tétrica. Una compañera de alemán me ha conducido a lo que me había dicho que era una tienda de bicis de segunda mano. Pero no era una tienda. Eran unos ancianos con bastante mala pinta al lado de una furgoneta con bicis dentro. Por supuesto en Kreuzberg (aunque podría haber sido en Neuköln). Bicis robadas, claro, yo rezaba por que al abrir la puerta trasera de la furgoneta apareciera mi bici. Entonces llamaría a la policía, detendrían a los malhechores y yo me quedaría con mi bici tan contento. Pero nada de esto ha pasado, porque en esta furgoneta han aparecido las bicis de otras personas, no la mía.

He probado tres y una amiga de Whitechapel, que ha ido ahí para defenderme, también. Me ha dicho que la mejor era de chica y que por la mejor de chico no pagara más de 50. El tío pedía 80 y yo no puedo regatear porque soy muy tímido, es superior a mis fuerzas, así que nos hemos ido y hemos hecho bien porque… ¿lo he dicho? Las bicis eran una mierda.

Por la tarde he seguido buscando sin ningún éxito. O todo es muy caro o es un asco, o de hecho las dos cosas, porque no puedo decir que haya visto ninguna bici que me haya molado. O son una macarrada o sólo tienen un freno y no me apaño, por no hablar de que todas las que he probado tienen un tipo de pedales que no pueden echarse hacia atrás y los odio. Si pudiera quedarme la bici de un amigo australiano, toda azul con un acid amarillo pegado. Eso sí que es una bici y no lo que he visto esta tarde.

Teniendo en cuenta mi nivel de alemán, la verdad es que cada vez que entro en una tienda vivo una aventura diferente, pero empiezo a estar bastante desesperado y aburrido. La buena noticia de todo esto es que perdiéndome buscando tiendas he encontrado un parque precioso para dar un paseo junto al río. Probablemente sea Treptower Park.

Achtung, España

Junio 18, 2008

En clase de alemán cada uno cumple el estereotipo de su país. El mío es hablar alto. Yo no hablo tan alto como algunos españoles en el metro, pero hablo más alto que los alemanes, aunque sólo lo noto en los restaurantes, donde todo el mundo habla muy bajito. Entonces le digo a con quien esté cenando: “¿Estoy hablando muy alto?”. Y me dice: “Sí”.

Hay que tener cuidado con esto porque además una cantidad inesperada de alemanes sabe hablar castellano, lo estudia o ha vivido, sobre todo, en Barcelona, a lo que consideran España también (el otro día me preguntaron que si se hablaba catalán en Madrid y que por qué yo no hablaba vasco).

Hoy he metido la pata. Estamos dando en clase unos líos de papeles burocráticos mega-aburridos, “aprendiendo” (es un decir) palabras como “Aufenthaltsgenehmigung” (autorización de permanencia en un país). En un momento he visto cómo un compañero italiano se quedaba dormido, cerraba los ojos y daba un cabezazo, ante lo cual me ha dado un ataque de risa de los de tener que mirar al suelo y secarte los ojos de lágrimas. Por poco me tengo que salir de la clase.

Y antes del recreo le he dicho a una compañera: “qué aburrimiento”. La profesora ha venido y me ha preguntado en castellano perfecto si me estaba resultando divertida la clase. O sea: me he comido un buen marrón. Resulta que ha vivido en Madrid y Latinoamérica y que está súper interesada en el paralelismo entre los movimientos sociales de España y Alemania a finales de los 70, las casas okupas de Lavapiés reconvertidas en centros culturales, estas cosas. Dice que a causa de estos hermanamientos muchos alemanes hablan castellano. O sea que cuidado. Achtung baby!

Adiós, McKenzie

Junio 16, 2008

Anoche me robaron la bici en el propio patio de mi casa. Tiene tela que cuando voy a Madrid o a Barcelona deje la bici sola varios días y nadie se la lleve, y una noche cualquiera sí. Volví sobre las once de dar una vuelta porque acababa de llegar a Berlín y tenía mono de bicicleta y la até como siempre. Recuerdo que pensé: “seguro que aunque no la ate nadie se la llevaría”. Y esta mañana cuando he bajado para ir a alemán ya no estaba. No me lo podía creer, he mirado en los alrededores, en los tres portales a los que da el patio… pero claro, no estaba.

Cuando hablaba con un amigo sobre lo seguro que es Berlín, realmente nunca ni siquiera te pide nadie dinero por la calle ni de buena manera, él me corrigió y me dijo que a veces robaban las bicis. Y que luego la persona a la que le habían robado la bici robaba otra. Y así. Un tío, un niño de papá que conozco de los bares, se rió una vez del candado de mi bici porque decía que parecía “barato”. Y lo era porque la bici era barata y estaba rota. Precisamente por eso nunca pensé que alguien fuese a llevársela, qué mal.

A veces cuando iba en la bici pensaba en lo que la echaría de menos en Madrid. Me encanta montar en bici, pierdes peso, es divertido, rápido, no contamina. Es hippie pero es guay. Había cosas que no me gustaban de mi bici (los manillares, las ruedas que eran muy gordas…), pero tenía muy claro que echaría de menos esta bici en concreto y que sería triste separarme de ella. Hemos pasado muchas cosas juntos. Me encantaba dar las señales de giro a la derecha o a la izquierda mientras pensaba: “to the left, to the right, left, left, right, right, left, left, right, right” como en la canción de Madonna, por no hablar de los días que me atrevía a conducirla con un casco del ipod e iba con ella de arriba para abajo mientras cantaba. El día que la traje a casa y la monté, el día que la tuve que abandonar en la puerta de Berghain y le dije adiós con la manita desde el interior de un taxi, el momento en el que la recogí unas horas después cuando ya estaba en condiciones de conducirla, lo que me alegré de verla cuando la pude recoger de la puerta del NBI el día que B. se rompió la pierna, después de pasar el día en el hospital, los días que le quitaba la nieve que le caía encima, el día que fui con ella a Tiergarten o todos los días que he ido con ella al parque de Friedrichshain a tomar el sol, la noche que M. me enseñó cómo se encendían sus luces, cuando me llevó al concierto de Portishead mientras estaba seguro de que me había dejado el gas encendido, los días en que la conducía entre la niebla mientras amanecía al salir de Berlin Hilton, el día que empezó a granizar y llegamos empapados a casa, el día que me caí también es entrañable, cómo tuve que contener las lágrimas cuando un remolque casi nos arrolla a los dos, cuando fui con ella a buscar a unas amigas que venían a Berlín… McKenzie, te echaré mucho de menos!!!

Idioteque en Berghain

Junio 9, 2008

Conozco gente que lo hace habitualmente pero yo no me veía y aún no me había atrevido. Ayer me levanté de la resaca de la barbacoa a las 12 de la mañana, me duché, me puse mis mejores galas, cogí la bici y me fui a Berghain. Va siendo más barato a medida que avanza el día.

Entrar tan tarde es una pena porque está más vacío, el desfase es mucho menor porque fuera es mediodía y se nota y ya van quedando sólo los mismos mataos que empiezo a reconocer de cada fin de semana (y ellos a mí). No ir borracho sirve para que te des cuenta de más detalles, claro. En el Panorama Bar hay un cuadro gigante de un coño ahora mismo, aunque no sé si pertenecerá a una exposición temporal o permanente. Y aunque estoy seguro de que esto no tiene nada que ver con no estar borracho, casualmente reconocí muchas canciones porque pincharon más canciones con letra que nunca, entre ellas la gran sorpresa, ‘Idioteque’ de Radiohead, penúltima antes de cerrar Berghain a las 12.30. ¡Mucha gente aplaudió cuando acabó!

Después todos al Panorama o a la terraza, que parece abrir sobre las 11, a bailar o tomar el sol. Había unos españoles con pinta de estar frustrados por no poder utilizar su cámara de fotos, con ese juego en el que giras una ruleta y tienes que poner la mano o el pie derecho o izquierdo en el color que te dice la ruleta dentro de una alfombrilla. No me sale el nombre del juego, aunque lo teníamos de pequeños.

Por lo demás, nada interesante. Bueno, sí, cuando cerraron la terraza a las 19 esta vez, horror, resulta que a la izquierda del edificio Berghain/Panorama, antes de abandonar siquiera el polígono, han abierto un sitio nuevo, chulo y barato con comida y sillas y mesas para que no nos tengamos que ir a casa. Lo que faltaba.

No me quedé pero aun así me dormí al llegar a casa y me perdí el Alemania-Polonia de la Eurocopa. Qué pena, con la de polacos que hay aquí. ¡Encima ganó Alemania con los goles de un polaco!

Grillfest

Junio 9, 2008

En España me encanta hacer barbacoas, pero hay que organizarse demasiado. En Berlín basta con coger los bártulos, unas viandas e ir a algún parque cercano. Por supuesto en algunos está prohibido, y una vez en Tiergarten o el Volkspark de Friedrichshain tienes que tener cuidado de ponerte en la zona dedicada a estos menesteres, en medio de las pistas de voleibol no se puede, pero no es exagerar mucho decir que prácticamente se puede hacer un “grillfest”, una “bbq” en cualquier punto de la ciudad.

El sábado me invitaron a una en un cumpleaños que voy a copietear para mis propios fastos. Como veis en esta foto, venden por unos 18 euros barbacoas con ruedas bastante fáciles de transportar en U-Bahn o incluso en bici si te apañas, que cosas más raras he visto (como llevar a tu bebé en un remolque, que me parece súper peligroso, o arrastrar el carrito de la compra mientras conduces con una sola mano).

Unos snacks, vino, cerveza, hielo, ensaladas, pastel, unas mantas y cuando oscurece, vuelta a casa. Es una gozada este plan, porque además según avanza la tarde se va incorporando más gente. La pena es que no consigo quitarme de la cabeza que aquí beber alcohol por la calle es completamente legal, a diferencia de Madrid, y me da palo ir con el vaso de vino al baño. ¿Llegará el día en el que me anime a ir con la birra por la calle, como todo el mundo?

Androginia por doquier

Junio 5, 2008

El domingo, con mis visitas, fui al Café Fatal, el teadance de los domingos del SO36, en el que unos cuantos gays y lesbianas asistentes practican el arte de los bailes de salón. Es muy divertido de ver pero si lo intentas haces el ridículo porque la gente es experta. Una amiga y yo barrimos a empujones. El sitio está bien porque cierra con música petarda normal, cuando ya vas borracho, y además puedes jugar al futbolín o al pin-pon gratis. Es una gozada prescindir del público indie una vez a la semana, aunque quizá haga demasiado calor en verano.

El caso es que aunque no hay indies, hay un montón de gente andrógina que no se sabe si es chico o chica. Un amigo dice que hay muchos especímenes como estos en el underground de Berlín. Y anoche pude comprobarlo también en Berlin Hilton.

Estaba reposando en un sofá y se me sentó una lesbiana al lado que no paraba de mirarme. Yo no entendía nada, “¿qué hace esta lesbiana mirándome todo el rato?”. Keine Ahnung.

Horas después estaba haciendo pis en el baño y la supuesta lesbiana se puso a mear a mi lado. ¡Será verdad! ¡Yo no daba crédito! ¡La “tipa” tenía una tranca más grande que la mía! Y de transexual nada, eso seguro… Vaya tela, ¡nenas!