El mundo es un pañuelo (I)

Mayo 29, 2008

El martes volé de Madrid a Berlín cargado de embutidos y magdalenas de La Bella Easo, pero esa es otra historia. La historia de hoy es que volaba con un amigo, y comentamos que, por mucho azafato gay que habíamos visto hasta la fecha, nunca habíamos visto un vuelo tan “queeny” como el del martes. Cuando se juntan varios azafatos gays, es lo peor la escandalera que montan. Aunque para ser honesto, te ríes.

Anoche en Berlin Hilton por supuesto estaba uno de estos “trolley dollys” (me encanta que los llamen así en inglés). Mi amigo y yo íbamos solos en la cola del avión, así que supongo que por eso se quedó con mi cara, y ha venido a preguntarme si yo estaba antes de ayer en su vuelo. Pues mira, sí.

Esta es la típica historia que te pasa en Berlín, que a todo el mundo se le caiga el mito de que es una ciudad tan urbanita, que al final te encuentras con la misma gente en todas partes. Decididamente es una ciudad medio tocada por la casualidad, porque reúne a mucha gente de varios países y puedes encontrarte a viejos amigos de distinta procedencia; pero al final, te das cuenta de que huir de tu país, por ejemplo, no es posible.

Como tampoco es posible huir de las mismas sesiones de Berlin Hilton. Al principio es guay, pero empieza a cansar. Por eso anoche me tomé sólo dos cañas y me largué aburrido, un verdadero milagro. Y es que había prometido que si me volvían a pinchar el remix vocoder de ‘My Moon My Man’, con todo lo que me gusta, me suicidaría. Pero anoche la pusieron y ahora no sé si suicidarme o no. ¿Qué hago? Lo que tengo claro es que hay que dejar mensajes incendiarios en el MySpace. La verdad es que el tema que le siguió poco después, uno de mis favoritos de la historia, que no pinchan en ningún lado, merece que reconsidere mi decisión. Ahí va en versión radio edit, un poco mierda pero bueno:

Tags: ,

Escribe un comentario