Ya hace bastante buen tiempo y este fin de semana, el domingo a eso de las 15.00, la terraza de Berghain abrió por primera vez. Eso explicaría la cola que había para entrar en este club a las siete de la mañana. Eso o la sesión de Carl Craig, que al final era de 4 a 8. Es un infierno enterarse de los horarios a los que pincha alguien, teniendo en cuenta que el sitio abre a medianoche y cierra alrededor de las 20 del día siguiente. El orden de artistas lo pone en la puerta, nunca en la web.
Este fin de semana me he quedado al cierre por primera vez. Nunca antes en mi vida había vuelto a casa tan tarde ni de lejos. Soy de los de retirarse a las 6 de la mañana. No sé qué será de mí cuando vuelva a Madrid. ¡Me veo en el Space con todo el bakaladerío! La verdad es que el techno no es lo mío, pero Berghain tiene muchas cosas que lo hacen adictivo. El lugar, una especie de fábrica abandonada, es gigante, impresionante, y unido a la planta de arriba, que se llama Panorama Bar, conforma el único sitio realmente mixto que conozco en Berlín (igual número de gays que de heteros), la música es buena, la bebida es barata aunque pagas 12 euros por entrar por supuesto sin consumición (un vino o una cerveza 3 euros, una copa 6) y la gente, aunque va de drogas hasta arriba, es muy respetuosa con el resto. No se les nota tanto… Además, lo difícil que es encontrar el sitio le da su aquel también. El rollo snob que se traen en la puerta (a veces no te dejan entrar por cuestiones tan peregrinas como “es que vas de rayas”) tira un poco para atrás, pero si vas tarde y no a las 3 de la mañana, no suele haber problema. Aparte de que lo compensa el hecho de que no hay listas de puerta ni entrada VIP.
Es muy comentado el cuarto oscuro de Berghain y sus fiestas “fetiche”, a las que no he asistido, aunque casi igual de noticiable es el descaro con el que los heterosexuales mantienen relaciones sexuales en los sofás de arriba. El descubrimiento del fin de semana ha sido que hay varios columpios colectivos que compartes con desconocidos. Yo siempre he tenido muy claro que si tuviera un bar pondría columpios y toboganes. Sería total que sólo pudieras llegar a la pista de baile tirándote por un tobogán. Pero de momento nos conformamos con la terraza. Qué gozada salir del edificio, tirarte en el césped y sentir el sol en la cara mientras te tomas las últimas y suena esto:
Tags: Berghain
Mayo 5, 2008 a 9:08 pm
Que bueno! Eres supervago? Vi tus crónicas en jenesaispop y pensé que quizás por trabajo debías ir a menudo por Berlín pero no pensé que te habrías mudado allí
Encantada de reencontrarte. Porque no me equivoco, verdad?
Viel Glück und Spass in Berlin!
Mayo 6, 2008 a 2:18 pm
Danke shön!
Me has pillado! Cómo has llegado hasta aquí?
Mayo 6, 2008 a 7:52 pm
Bitte!
Pues a través del link en el blog de Farala. Vi Berlín, y como es una ciudad que me gusta, Alemania en general, pues allá que me fui. Claro, con aquello de mis amigos me llaman súper, no fue difícil