No sin mi bici

Mayo 3, 2008

En Berlín si no tienes bicicleta no eres nadie. El transporte es caro, por lo que todo el mundo la utiliza para desplazarse llueva, nieve o granice. También puedes meterla en el metro pagando 1 euro extra si la distancia a recorrer es demasiado larga.

Desde que me compré la mía tenía claro que me iba a caer y, aunque según una amiga siempre me estoy cayendo, en realidad no me había caído hasta hoy. Pensé que el lugar de mi primera caída sería la rotonda de Kottbuser Tor (cómo mola hacer rotondas, parece que sabes conducir). Hay un poste medio raro en mitad del carril bici al final de una curva y tengo que pasar por ahí todos los días esquivando peatones ansiosos por cruzar además, pero no ha sido ahí donde me he caído sino en frente de la biblioteca de Hallesches Tor, a las siete de la mañana, yendo de una fiesta a Berghain. He ido a subir un bordillo pero era demasiado alto. Me he hecho daño en un dedo y no puedo hacer el signo de “jódete”.

La verdad es que salir de marcha con la bici quizá no es una buena idea, porque aunque no estés borracho a causa del cansancio no estás “at your best”, pero me acostumbré durante la huelga de U-Bahn, S-Bahn, tranvía y autobús. Las huelgas en Alemania no son como en España: cuando hay una, no funciona absolutamente nada, no hay ningún tipo de servicio mínimo, por lo que tienes que tirar de bici, taxi o quedarte en casa. Quizá debería dejar de hacerlo, de todas formas, pero la tentación siempre es muy fuerte: los sitios a los que suelo ir están a 10 minutos y es un incordio pagar más de 2 euros por un trayecto tan corto.

Escribe un comentario