Hace un par de semanas que me compré una bici de segunda mano, pero aún no la he presentado en sociedad porque no me ha salido muy bien y no tiene ni nombre ni nada la pobre todavía. He hablado con varias personas y no falla: las bicis de segunda mano salen muy, muy caras. De nuevo, mi consejo para visitantes es comprar una por unos 150 euros en unos grandes almacenes. Esto ha sido lo que le ha ido pasando a la mía:
1.-La compré en una tienda de segunda mano muy cerca de Frankfurter Tor. El único tendero que hablaba inglés nunca se había lavado el pelo.
2.-Pagué 100 euros por ella porque me gustaba la forma, es muy de ciudad, muy poco Mountain Bike, a diferencia de McKenzie. Pero desde el primer momento los frenos y el guardabarros (me encanta esta palabra) sonaban.
3.-En el Orgullo, en Tiergarten, pinché. Fui a la tienda, monté un pollo diciendo que todo sonaba e iba mal y me contestaron: “bueno, por lo menos no tienes que usar el timbre”. Por suerte me cambiaron la rueda y me lo arreglaron todo gratis.
4.-De repente, sin razón, la rueda trasera empezó a hacer un ruido insoportable cada vez que daba una vuelta. ¿Y sabéis cuántas vueltas puede dar una rueda en media hora? Era sencillamente desquiciante.
5.-Al fin me di cuenta de que lo que hacía ruido no era una rueda sino ese chisme que sirve para encender los faros y creo que pude arreglarlo.
6.-Todo esto no sirvió para nada porque creo que la bici está gafada. El martes me pegué una gran hostia en mitad de la calzada. Antes recibí un aviso y estuve a punto de caerme en un charco al subir un bordillo, pero pude evitarlo. Pero luego no, fue demasiado rápido. Estaba lloviendo y no sé si resbalé, se me coló una rueda en los raíles del tranvía o perdí el equilibrio porque acababa de dar la señal de giro a un coche que venía detrás. El caso es que volé por encima de la bici, di una vuelta de campana y del impacto mi mochila, que llevaba enganchada, salió disparada hacia adelante. Es cuando te das cuenta de las leyes de la física, de la fuerza, de los julios, la aceleración, lo que sea, todo eso. Fue espectacular.
Me hice mucho daño y ningún alemán me socorrió, quiero pensar que porque como me caí en la carretera, me asusté y me levanté muy deprisa.
7.-Ayer, que tenía el examen del final del curso de alemán, la cadena de la bici se salió mientras iba al examen. Di la vuelta a la bici y la metí pero duró sólo unos segundos. La volví a meter y se volvió a salir. Al final tuve que ir en metro y aun así llegué 15 minutos tarde al examen, que empezaba con un ejercicio de escuchar.
8.-Después de varios intentos parece que la cadena está en su sitio, pero ahora los pedales y no sé el qué producen un pitido de lo más desagrable.
Y no quiero volver a ver al tipo del pelo sucio. Estoy muy descontento pero mi bici me da pena. Estoy seguro de que todo esto me está pasando por no molestarme en ponerle un nombre a mi bicicleta. Me gusta Anita, pero quizá le fuera mejor Dolores, Angustias, algo más sacrificado.