Kids

Julio 22, 2008

Al final el sábado fui a Poopsy, me encontré con un amigo que no veía hace 4 años, nos fuimos a otro bar a perseguir a un chico que le gustaba a un amigo suyo y fue todo tan patético que fue como estar en casa hablando de mis cosas más tontas con Nuria, Elena, Lolo… Así me quité la espina de perderme el Summercase y el FIB y derivados.

Me contaron además una historia buenísima. En una fiesta en una casa en Berlín, mientras sonaba esta canción,

la gente llegó a puntos de griterío y desmadre considerable, por lo que la policía no tardó en presentarse en el edificio. Pero la gente lo vio desde el balcón y reaccionó rápido: la anfitriona, en cuestión de 30 segundos se puso un viejo vestido de novia que casualmente estaba a mano, corrió al balcón y gritó:

-¡Sólo te casas por primera vez una vez en la vida!

Y la policía se fue, que una boda es una boda.


Fiestas gay indies

Julio 19, 2008

En Berlín siempre o casi siempre hay una fiesta gay indie a la que ir. Esto es interesante porque en España el concepto “fiesta gay indie” no existe. No tengo muy claro si esto es símbolo de modernidad o de atraso. Igual es mejor que todo sea mixto y ya está. Es un rollo que tus amigas no te puedan acompañar de marcha, o que te acompañen pero que se aburran. Y anda que no nos hemos reído en Madrid pregúntadole a la gente si es gay o hetero. Sin embargo, es, cuando menos raro, que ni se plantee crear una fiesta así con lo que mola el Gris… y en el fondo tiene su morbo que todos los indies que veas metidos en un sitio sean gays. Ah, vale, que no hay salas…

Las fiestas gay indies suelen repartirse a lo largo del mes. Por ejemplo, el primer viernes del mes es la mejor, London Calling en Schwuz; el segundo viernes del mes es Popourri en Magnet… etcétera. Así, vas yendo de una a otra viendo a la misma gente, pero bueno, tiene su gracia, supongo.

Hoy hay dos, es la primera vez que coinciden y no sé a cuál ir. Una es Poopsy, en Kreuzberg, que me gusta traducir como “caquina” y la otra es Bouncing Boys (me encanta el nombre), en Mitte. Poopsy es bastante guarra, en el sentido de que el baño es un asco. Bouncing Boys es más limpia, aunque sea en un sótano, pero nunca pasa nada en esa fiesta.

Hoy pincha Joel Gibb en Bouncing Boys, pero Poopsy está más cerca de casa. La gente que conozco irá a Bouncing Boys, pero la última vez que iba a ir a Poopsy me fumé un porro en casa y me quedé dormido, o sea que tengo mono porque no sé cuántos Poppsies me quedan, además. Además en Poopsy ves freaks y gente más variada. Quizá Poopsy es definitivamente la opción… aunque no tiene ropero. Estas cosas de no decidirte entre dos sitios para salir no suelen ser tan habituales en ninguna ciudad…


Lo barato sale caro

Julio 17, 2008

Normalmente a mi bici le gusta la lluvia. Cuando llueve deja de hacer ruidos raros… para al día siguiente hacer otros, pero bueno. El otro día no le gustó tanto y decidió de repente que su rueda trasera iba a dejar de girar cómodamente (hacía un ruidito muy molesto). Así que tuve que llevarla al taller. Allí, el tipo que nunca se ha lavado el pelo, que por supuesto sigue sin lavárselo, me dijo que la bici estaba muy rota, que tenía que haberla llevado antes porque la avería se había ido agravando, y que esta vez no me la iba a arreglar gratis. “Son 20 euros, pero te voy a cobrar 10. La próxima vez te cobro su precio real”.

Yo, que estaba bastante cabreado, le dije que me cobrara lo que le diera la gana pero que no me apetecía ir a su tienda todas las semanas, cuando hace solo un mes que la había comprado. El tío se puso a dar gritos como un energúmeno y se metió en el almacén profiriendo lo que supongo insultos en alemán. A mí me dio un arrebato de orgullo y me largué arrastrando la bici. Hice muy mal porque 10 euros no estaba mal, pero supongo que me jode que me hayan timado tanto y todavía me queda un poco de orgullo y dignidad, aunque ya no tenga tanto dinero como, por ejemplo, el año pasado.

Y peores noticias. Ayer cuando me encaminaba a Berlin Hilton, la cadena se salió cuando iba justo por la mitad del camino. Pensé: “no pasa nada. Abandono aquí la bici y cojo el tranvía”. Cuando oh, sorpresa, resulta que me había olvidado la cartera en casa. De manera que de repente estaba tirado en medio de la nada sin dinero y sin bici. Intenté meter la cadena pero por supuesto sólo conseguí ponerme las manos bien negras. Y creo que romper la bici definitivamente. Mientras arrastraba la bici a casa pasé por la puta tienda Second Bike, ahí, al lado de Frankfurter Tor y… qué rabia me dio.

A veces pienso que no estoy en racha, que tengo una pequeña racha de mala suerte o algo así, pero entonces recuerdo que en el último mes he perdido dos veces el móvil y las dos veces lo he encontrado y qué carajo. Lo único que pasa es que me han timado con la bicicleta.


No al Mediaspree

Julio 16, 2008

El domingo voté en el primer referéndum de mi vida, qué emoción. Fue todo muy confuso. Me tuve que salir de Berghain para que me diera tiempo a votar. Y eso que estaba lloviendo. Y eso que no tenía bici porque la llave se me había partido dentro de la cerradura.

Mientras esperaba debajo de un porche en frente de Berghain bajo la lluvia, me sucedió una historia surrealista. Se me acercó un inglés, una especie de Mike Skinner bajito, vestido de negro, y me preguntó dónde estaba el cajero más cercano. Yo le dije: “a tomar por saco”. Y el inglés me dijo que no sabía qué hacer: si volver al Panorama o irse a comer con su novia alemana y sus padres, a los cuales estaba visitando en Berlín. El tipo no paraba de hacer chistes y de contarme su vida con pelos y señales, haciendo todo tipo de aspavientos. Yo estaba sentado en el suelo y parecía que me estuviera ofreciendo un espectáculo. Parecía un personaje de cuento muy poco real.

Me pregunto si seguirán siendo novios, porque el chico volvió al Panorama.

A pesar de la lluvia, llegado un momento me tuve que levantar para ir a votar, por si acaso no me daba tiempo. Tenía las preguntas del referéndum pero eran tres, con muchos apartados y muy complicadas. Así que en la puerta paré a una chica y le dije: “¿Qué tengo que marcar si no quiero que se construya el Mediaspree?”. Y me lo dijo. Como me fiaba, pero me quería asegurar, a los de la mesa les volví a preguntar si me podían ayudar. Pero me dijeron que no, escandalizados, que era muy complicado y que no era el lugar. Por momentos pensé que al no hablar alemán no me iban a dejar votar, y no parecían muy convencidos de que mi voto fuera justo. Probablemente no lo fuera, pero anda que no hay votos desinformados en la democracia. Tampoco me parece para tanto. Y yo sabía lo que quería votar, sólo quería que me tradujeran la hoja. Pensé que para eso estaba la mesa, entre otras cosas. Desde luego no para explicar toda la política del país, pero sí para si, alguien no sabe leer, indicarle cómo votar.

Al final una pareja me ayudó, confirmándome lo que me había dicho la otra chica, e introduje mi hoja en la urna. Qué bien.

¿Resultado? El rojerío de la ciudad berlinesa, especialmente de sus barrios Kreuzberg y Friedrichshain ha decidido por un 87% de los votos que no quieren saber nada del Mediaspree. Que Berlín siga siendo una ciudad pobre pero con encanto. ¡Todos muertos de hambre viviendo una vida austera!


Drama en Berghain

Julio 14, 2008

El domingo por la mañana había una cola de hora y media para entrar en Berghain. Después de esperar todo este tiempo, al chico más guapo que había en toda la cola, por no decir el único, no le dejaron entrar. ¿Adónde vamos a llegar?

Me pregunto cuál será mi reacción cuando llegue el día que no me dejen entrar a mí, pero he descubierto que si no hay terraza, como ayer, porque hace un tiempo de mierda y lleva todo julio lloviendo a diario (el veranazo que vivimos en mayo debió de ser una ilusión), el sitio no es lo mismo. Lo que mola es ir viendo cómo se hace de día y esperar a que la abran. Si no la abren lo único para lo que tienes que esperar es para irte e irte no mola.


Segunda bici

Julio 10, 2008

Hace un par de semanas que me compré una bici de segunda mano, pero aún no la he presentado en sociedad porque no me ha salido muy bien y no tiene ni nombre ni nada la pobre todavía. He hablado con varias personas y no falla: las bicis de segunda mano salen muy, muy caras. De nuevo, mi consejo para visitantes es comprar una por unos 150 euros en unos grandes almacenes. Esto ha sido lo que le ha ido pasando a la mía:

1.-La compré en una tienda de segunda mano muy cerca de Frankfurter Tor. El único tendero que hablaba inglés nunca se había lavado el pelo.

2.-Pagué 100 euros por ella porque me gustaba la forma, es muy de ciudad, muy poco Mountain Bike, a diferencia de McKenzie. Pero desde el primer momento los frenos y el guardabarros (me encanta esta palabra) sonaban.

3.-En el Orgullo, en Tiergarten, pinché. Fui a la tienda, monté un pollo diciendo que todo sonaba e iba mal y me contestaron: “bueno, por lo menos no tienes que usar el timbre”. Por suerte me cambiaron la rueda y me lo arreglaron todo gratis.

4.-De repente, sin razón, la rueda trasera empezó a hacer un ruido insoportable cada vez que daba una vuelta. ¿Y sabéis cuántas vueltas puede dar una rueda en media hora? Era sencillamente desquiciante.

5.-Al fin me di cuenta de que lo que hacía ruido no era una rueda sino ese chisme que sirve para encender los faros y creo que pude arreglarlo.

6.-Todo esto no sirvió para nada porque creo que la bici está gafada. El martes me pegué una gran hostia en mitad de la calzada. Antes recibí un aviso y estuve a punto de caerme en un charco al subir un bordillo, pero pude evitarlo. Pero luego no, fue demasiado rápido. Estaba lloviendo y no sé si resbalé, se me coló una rueda en los raíles del tranvía o perdí el equilibrio porque acababa de dar la señal de giro a un coche que venía detrás. El caso es que volé por encima de la bici, di una vuelta de campana y del impacto mi mochila, que llevaba enganchada, salió disparada hacia adelante. Es cuando te das cuenta de las leyes de la física, de la fuerza, de los julios, la aceleración, lo que sea, todo eso. Fue espectacular.

Me hice mucho daño y ningún alemán me socorrió, quiero pensar que porque como me caí en la carretera, me asusté y me levanté muy deprisa.

7.-Ayer, que tenía el examen del final del curso de alemán, la cadena de la bici se salió mientras iba al examen. Di la vuelta a la bici y la metí pero duró sólo unos segundos. La volví a meter y se volvió a salir. Al final tuve que ir en metro y aun así llegué 15 minutos tarde al examen, que empezaba con un ejercicio de escuchar.

8.-Después de varios intentos parece que la cadena está en su sitio, pero ahora los pedales y no sé el qué producen un pitido de lo más desagrable.

Y no quiero volver a ver al tipo del pelo sucio. Estoy muy descontento pero mi bici me da pena. Estoy seguro de que todo esto me está pasando por no molestarme en ponerle un nombre a mi bicicleta. Me gusta Anita, pero quizá le fuera mejor Dolores, Angustias, algo más sacrificado.


Voy a votar… ¿pero qué voto?

Julio 8, 2008

Hoy en clase de alemán la profesora nos ha explicado que el domingo hay un pequeño referéndum en Berlín, pero sólo en mi barrio, Friedrichshain, y en Kreuzberg. Ambos barrios estuvieron separados por el muro aprovechando que también están separados por el río, el Spree: Friedrichshain este y Kreuzberg oeste. Aunque hoy en día Kreuzberg está tan tomado por los turcos que parece bastante este.

Pues bien, a alguien se le ha ocurrido montar una pequeña ciudad de la imagen en torno al Spree, aprovechando que ya hay varias empresas de comunicación en las inmediaciones, como MTV o Universal. El proyecto se llama Mediaspree y a los ecologistas, a la izquierda y a los verdes les parece mal porque dicen que los edificios no guardarán una distancia mínima con respecto al río y que contaminará. A otros les parece de maravilla.

O esto es lo que he entendido de mi clase de alemán, que puede que luego la cosa sea totalmente diferente.

El caso es que el sábado hay una manifestación y el domingo hay que ir a votar. Y según yo tengo entendido, creo que al estar empadronado en el barrio tengo derecho a votar… porque de hecho recibí la carta en la que se me invitaba, la misma carta que hoy ha sacado la profesora, sólo que yo no la entendía, ni quise entenderla porque pensaba que era para algo de deportarme, pero no, resulta que me invitan a votar, así que allí estaré para al menos intentarlo.

Lo que no sé es lo que votaré, que por un lado la ecología me parece estupenda y por otro que haya una ciudad de la imagen al lado de mi casa me podría venir de maravilla. Anda que no necesita Berlín mover un poco de dinero, pero por otro lado, ¿se perderá parte de su encanto? Ay, es un poco el eterno dilema de esta ciudad…


España-Alemania

Junio 30, 2008

El partido decidimos verlo en un sitio en medio de la nada pero con una pantalla gigante, junto a un campo de fútbol, llamado Golgatha. Craso error. Y no porque ir a la puerta de Brandeburgo hubiera sido mejor idea, que bastante polen he tenido ya por este fin de semana, sino porque cuando llegué el sitio estaba lleno y no dejaban entrar a nadie. Mis amigos estaban dentro pero aquello era la guerra y era imposible entrar. Le lloré un poco al chico de la entrada diciendo que venía desde España pero no hubo manera.

En la puerta conocí a una amiga de una de las amigas que estaban dentro, australiana como ella, y decidimos ir a verlo a otro bar con otro amigo, después de desechar escalar unos muros para colarnos en este sitio como hooligans, por temor a que nos deportaran del país. Estos desconocidos me acogieron de maravilla y me invitaron a una cerveza bien grande cuando mi país ganó. La pantalla de este otro bar no era tan grande pero por lo menos podías moverte un poco o incluso ir al baño. Y ahora que lo veo, tenía cuadros de los Beatles.

El partido no me gustó mucho. Nos perdimos el gol de España con el cambio de bar y cuando vi que iba ganando me dio un poco como igual. El partido entre Alemania y Turquía con varios goles y cambios de sentido en el resultado fue mucho más entretenido. Sólo unas ocasiones de gol de los alemanes al principio de la segunda parte amenizaron un poco la cosa.

En este sitio no había ni un solo español, por lo cual pasé un poco de miedo. Por fortuna me había comprado una bandera alemana por 1 euro, así que daba el pego, aunque yo no llevaba la cara pintada como otros.

De vuelta a casa no mucho qué contar. Caras largas en el metro y amigos de amigos felicitándote porque tu país había jugado mejor. Si yo lo que quería era irme de fiesta. Tendría que haber ido con mis amigos españoles, por una vez. Me contaron que estuvieron toreando coches con banderas españolas y que nadie les pegó.


Un Orgullo sin ‘A quién le importa’

Junio 29, 2008

Para ir al Orgullo a Berlín hay que madrugar y no salir la noche anterior, que a las 12 de la mañana ya están todas las maricas en pelota subidas en las carrozas. La manifestación sale más o menos de Alexander Platz, sigue por Unter Den Linden como las de las nazis, pasa por Potsdamer Platz, por ese barrio gay por el que sólo salen los pringados y termina en Tiergarten, donde te quedas de fiesta todo el día hasta la 1 de la madrugada escuchando conciertos y sesiones de dj’s, lo cual está fenomenal para los alérgicos al polen y para los que se han olvidado de sacar dinero (el cajero más cercano, ¿qué está? ¿A 200 km?). Lo bueno es que no molestas a los vecinos.

Por la mañana llovió, por la tarde paró y salió el sol y por la noche volvió a llover. Cuando me refugié entre los árboles de la lluvia comprobé que lo mejor de cada casa practicaba el cruising por doquier a eso de la medianoche. Entonces recordé que un amigo de Madrid me había dicho que Tiergarten era conocido por estas cosas también.

No vi a Klaus, el alcalde (gay) de Berlín, pero sí a una de mis profesoras de alemán, que me dio un flyer, y a mi vecino de enfrente, sobre una carroza medio emo, ahí dándolo todo.

La policía en España no se deja hacer esto.

No tengo ni idea de por qué todos los años hago fotos de pompones.

Los verdes llevaban la mejor música, sobre todo por la mañana.

Tiergarten durante el rato de sol.

Was ist das?

Españoles por doquier.

Provocando a los hinchas españoles.

Todo preparado para esta noche.


España-Rusia

Junio 26, 2008

Seguimos con las crónicas futboleras. Anoche conocimos a un ruso que se hizo pasar por alemán hasta que empezamos a chapurrear alemán y no nos entendía y confesó su origen, qué paletada. Así que he decidido ir a un bar a ver el España-Rusia para apoyar a España, ese país, con la esperanza de vivir una final entre este país y mi país, Alemania. Qué ganas tenía de que llegara esto desde la primera vez que vi las fechas de los partidos. Que por cosas de calendarios y sorteos no todas las finales pueden darse pero la de Alemania-España sí podía darse y ha pasado, no quepo en mí de gozo.

Hoy he ido con la española de clase y sus amigos españoles a ver el partido a Mitte. En el bar un 60% era español, aunque había un matrimonio ruso con dos bebés como de 10 días detrás, majísimos. Me han dado muchísima pena. Iba claramente con España, pero no he sentido la misma emoción cuando marcaban que ayer cuando marcaba Alemania. Me da grima cuando alguien empieza a gritar: “España, España” y tengo mucha curiosidad, mucha, mucha curiosidad por lo que pueda sentir cuando marquen España, el país de mis amigos y mis padres, y Alemania, el mío el próximo domingo.

En Tiergarten, cerca de la puerta de Brandeburgo instalarán unas pantallas gigantes y aunque no sé si verlo allí o en un sitio más recogido, lo claro es que no puedo perderme esto. Qué casualidad que haya pasado estando en Berlín. Voy a comprar una bandera alemana en un “todo a un euro” (en Berlín no hay muchos chinos) y si me da por animar a los españoles ya tomaré alguna prestada por ahí. ¡Angie, duro con ellos!